viernes, 28 de marzo de 2014

Aprendiendo juntos

El míércoles pasado, Cristina tenía fiesta por la tarde y nos pusimos a hacer galletas extra crujientes, aquí está la receta.

La masa fue bastante fácil elaborarla, nuestros problemas empezaron cuando quisimos hacer las galletas con los moldes que habíamos comprado. Las galletas debían tener forma de ositos o corazones, pero no terminábamos de conseguirlo.

Poco a poco fuimos mejorando nuestra técnica y las galletas -cada vez mejor formadas- iban ocupando su lugar en la bandeja del horno.

Después de hornearlas el tiempo preciso, incluso Cristina que es  reticente a comer galletas que no lleven chocolate, las comía complacida. De hecho ya no queda ninguna.

Como ni ella ni yo nacimos aprendidos, por un momento estuvimos los dos al mismo nivel  y aprendiendo juntos. Pero con Cristina  ha sido siempre así. Desde un desconocimiento total del autismo hemos ido aprendiendo y mejorando poco a poco.





viernes, 7 de febrero de 2014

El cómic de Cristina

Siempre me había preguntado cómo serian los sueños de cristina, y por fin he conocido uno de ellos cuando el otro día en el desayuno le habló a su madre de cierta amiga de nombre Laum.

Su madre extrañada le pregunto si era una compañera del cole. Pero no, según Cristina esta amiga estaba: -"En su cerebro".

A la vuelta del cole trajo un cómic que había hecho ella sobre su sueño. Antes de la cena me relató la historia que contaban los dibujos: Laum y Cristina luchan contra un monstruo horrible. Según su descripción el monstruo es digno de cualquier historia de terror: -"Cabeza de hombre, brazos de perro, cuerpo de abeja y piernas de gato." La lucha termina bien porque vencen las amigas.

Pero este no es el final del cómic, falta la sorpresa final, porque el monstruo resucita y se convierte en Ping, y es el novio de Laum.

Impresionado por la historia y por su imaginación, le enseñé un libro del gran Tintín, para enseñarle que un cómic podía ser más largo que una sola hoja y animarla a seguir con la historia. Pero  no tuve éxito, al parecer ya no había más historia que contar. Seguro que en el futuro su imaginación se vuelve a despertar y nos deleita con una  secuela (o incluso una precuela) de Laum y Cristina.

viernes, 24 de enero de 2014

Con tranquilidad y confianza

Todavía recuerdo la primera herida que se hizo Cristina porque fue una manera bastante repentina de enterarnos de su terror a verse sangrar.

Siempre ha sido bastante ágil y aunque no paraba de correr casi nunca tropezaba ni caía. Pero un día -en pleno verano- se cayó  y se hizo una herida bastante fea en el codo. Tuvimos que volver a casa corriendo porque lloraba a grandes voces y sin consuelo posible. Le daba miedo mirarse la herida pero tampoco podía evitar mirarla.

Ya en casa encontró un jersey de manga larga y con capucha, se lo puso y las mangas ocultaron la herida con lo que se calmó de inmediato. Pero el jersey se lo había puesto al revés y la capucha le caía delante de su cara.

Pese a nuestros intentos no fuimos capaces de convencerla para darle la vuelta al jersey ni siquiera pudimos curarle. Durante tres o cuatro días tuvo puesta así la prenda, dentro de casa, porque con esas pintas no podía ir a la calle. Finalmente, una noche, mi mujer pudo quitarle el jersey y comprobar el estado de la herida que ya iba curando.

Creo que toda la situación nos asustó un poco, porque no esperábamos semejante reacción. Tiempo después, cuando Cristina maduró un poco más y nosotros aprendimos otro poco, todos vimos que con confianza y tranquilidad muchas cosas se curaban con una simple tirita.

viernes, 10 de enero de 2014

Alegría recuperada


A Cristina le gusta mucho escuchar música, no tiene muy claro su estilo porque sus gustos van  desde Miliki hasta Lady Gaga, pasando por Gloria Gaynor o Hanna Montana, antes de convertirse en Miley Cyrus.

Como es una chica prevenida tiene dos aparatos de este tipo -por si a uno de ellos le falla la batería- y los dos siempre deben estar dispuestos a utilizarse. Por eso el otro día cuando fui a darle las buenas noches me señaló uno de ellos y me dijo, un tanto compungida:  - "Papá, no funciona".

Sin mucha esperanza se lo cogí y me lo llevé para comprobar qué le ocurría y no paré de mirarlo por dentro y por fuera hasta encontrar lo que ocurría y solucionarlo.

Excesivamente orgulloso de mi éxito se lo devolví esperando su agradecimiento, por las justas le conseguí sacar un "gracias", da igual, porque le resolví su gran problema y  la alegría le volvió a desbordar.

domingo, 22 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

De nuevo es Navidad y de nuevo Cristina las felicita a todos los lectores de su blog con un vídeo que ha preparado su madre.




¡FELIZ NAVIDAD Y UN GRAN AÑO NUEVO PARA TODOS!

viernes, 29 de noviembre de 2013

Imparable

Desde la parada del autobús del cole hasta el portal de nuestra casa hay apenas 300 metros y ninguna calle que cruzar. Se nos ocurrió probar si Cristina podría volver ella sola a casa.

Con un dispositivo de vigilancia digno de cualquier espía, los primeros días nos apostábamos para seguirla sin que nos viera.

Estas precauciones fueron del todo innecesarias Cristina se bajaba del autobús y volvía a casa como buena colegiala.

Ahora ya solo nos quedamos mirándola por la ventana, para comprobar que vuelve a casa con normalidad. Como cualquier otra persona, Cristina crece y madura a su propio ritmo, pero un ritmo imparable.