viernes, 20 de abril de 2012

Sin palabras

Cristina tenía que hacer su tarea, pero el lugar donde la hace estaba ocupado por un despliegue de libros y cuadernos de Leyre, que me había pedido ayuda y yo estaba enfrascado intentado recordar que era todo aquello de las mediatrices y  las bisectrices.

Lo más fácil hubiera sido que Cristina siguiese jugando o haciendo lo que estuviese haciendo, pero le dije: -"Cristina, coge tu tarea y como la cocina está ocupada la haces en la habitación de Leyre".

Al momento se presenta con su tarea y su estuche y, tras negociar, le convenzo para que haga tres hojas. Porque pienso que es el tiempo que necesito para seguir ayudando a Leyre. Sin mucha convicción de que me obedezca vuelvo a la cocina. 

Al poco rato se presenta de nuevo e igual que antes trae su tarea y su estuche. Resignado, pienso que tenía razón: No ha podido hacer la tarea sola. Así que le vuelvo a decir:: -"Cristina, te he dicho que hagas la tarea". A lo que me responde: -"¡Ya está!"

Sorprendido, abro su carpeta y allí están las tres hojas hechas y yo me quedo con cara de bobo mirando a Cristina sin saber qué decir. 


viernes, 13 de abril de 2012

Una carta de disculpa

Como todos los hermanos, Leyre y Cristina también tienen sus peleas. Algunas  veces Cristina llega a insultar a Leyre que suele aguantar estoicamente o responder como responderíamos cualquiera.

Pero un día Leyre se encontró entre sus cosas una carta de disculpa que -aunque no viene firmada- por la letra se adivina de inmediato quién la escribió.

La carta aparece reproducida arriba y se entiende bastante bien:  Cristina se disculpa por decirle palabrotas a su hermana y por amenazarle con pegarle en el culo.

Todos los hermanos nos peleábamos, pero no todos sabíamos pedir perdón tan bien como hizo Cristina con su hermana.

lunes, 2 de abril de 2012

2 de abril en Pamplona

Esta noche Cristina, Leyre y yo nos hemos pasado al Ayuntamiento de Pamplona a contemplar su fachada iluminada de azul. Por primer año Pamplona se unía a la campaña Light it Up Blue 

La iluminación   no era tan espectacular como la de los monumentos que se ven en el enlace anterior, pero es todo un detalle que por parte de las administraciones y otros organismos se quiera recordar el Día mundial de concienciación del Autismo de una forma tan visible.

viernes, 30 de marzo de 2012

Un muñeco con capuchón

Cristina fue con su madre a ver una exposición  de PlayMobil. En casa también tenemos algunos y cuando volvió se acordó de cuatro que tenía en su habitación.

Todos con gorro, excepto uno, que por no tener no tenía ni pelo. - "¿Dónde está el gorro?" Era la pregunta que nos hacía a cualquiera que estuviéramos cerca.

No le hacíamos demasiado caso porque, en nuestro mundo, un muñeco sin gorro puede vivir sin problemas  con otros que sí lo tengan. Pero en el suyo esa falta de uniformidad hay que solucionarla.

El domingo nos fuimos de excursión -junto con los Playmobil- y comimos nuestros bocadillos de tortilla bajo la sombra de una encina. El suelo estaba lleno de capuchones de bellota. No le fue difícil encontrar uno de la talla del muñeco, solucionar la diferencia de vestuario y restablecer el equilibrio perdido.


jueves, 22 de marzo de 2012

Una sorpresa


San José, día del padre. Como siempre había madrugado y ya estaba desayunando cuando se abre la puerta de la cocina y aparece Cristina:

- "Hola papá, toma una sorpresita"

Me quedé con la boca abierta, había ocultado su regalo durante todo el fin de semana y sin que nadie le dijera nada ese día me lo entregó. Abrí su "sorpresita" y me encontré con el dibujo y el texto que aparecen arriba.

Por desgracia, ninguno de los dos se acerca a la realidad. Bueno, el retrato sí, porque la sonrisa que me quedó en la cara era muy parecida a la del dibujo.



viernes, 16 de marzo de 2012

Autocontrol

Si hay algo en que Cristina tiene que mejorar es a controlar sus frustraciones. En bastantes ocasiones no ocurre nada, pero otras veces si ella piensa que se está cometiendo una injusticia con ella o que tiene derecho sobre algo, sus reacciones  pueden ser muy exageradas.

El sábado pusimos a la hora de comer patatas fritas en una fuente de cristal. Cristina se había portado bastante mal en la comida y  además quería coger las patatas para llevárselas al cuarto de estar.

La fuente ya estaba vacía pero todavía quedaban en la bolsa, su madre y yo nos negamos en redondo a ponerle más. En un arrebato cogió la fuente, se la llevó al cuarto de estar y elevándola con fuerza sobre su cabeza hizo ademán de estrellarla contra el suelo.

No sé que pensamiento  hizo detenerla en el último momento, pero al final la fuente entera y sin un rasguño volvió a la cocina. Desde la cuál su madre y yo habíamos observado impertérritos toda la acción., aunque no pudimos evitar un suspiro de alivio.

Puede decirse que los tres supimos mantener nuestro autocontrol.