
Mi parecido con Cristóbal Colón vino a raíz de las revisiones que tenía Cristina. De todas las preguntas que nos hacían los terapeutas, hubo una que se me quedó grabada: "¿Señala con el dedo índice las cosas que le interesan?" La respuesta era siempre la misma: "No" Así que un día decidí que para la próxima revisión que tuviéramos, yo habría conseguido que Cristina ya señalase con el dedo.
Para conseguirlo se me ocurrió utilizar el biberón que le dábamos por la noche. Lo tomaba tumbada en la cama, cuando ya se iba a dormir.
Así que empecé con mi objetivo. Le enseñaba el biberón lejos de su alcance y le indicaba con mi mano cómo tenía que señalarlo. Así día tras día. No había manera de que lo señalase.
Algunos días incluso se quedó sin tomarlo, porque yo esperaba y esperaba a que ella se levantara y apuntase con el dedo hacia el biberón.
Otros días, para enseñarle, le cogía la mano y hacía como si señalase ella, pensando para mí: "Ya ha señalado con el dedo, ya puedo contestar que sí cuando me vuelvan preguntar".
Tengo que decir que no conseguí que Cristina señalase por sí misma el biberón. Sí que lo consiguió más adelante, pero fue fruto de un trabajo lento pero constante, y no de unas ideas repentinas.