El otro día paseando con Leyre y Cristina pasamos por el lugar donde hace pocos años había habido un parque con columpios, y así se lo dije a Leyre: -"¿Te acuerdas de los columpios que había aquí? Aquí fue donde Cristina jugó contigo por primera vez"
Leyre se acordaba de los columpios pero no de que había jugado con su hermana. Yo también casi lo había olvidado, pero todavía lo recuerdo como uno de los primeros progresos de Cristina. Y también me acordé de lo que disfrutamos los tres, ellas jugando y yo mirándolas.
Ahora al cabo de los años vemos casi con normalidad que Cristina juegue con su hermana e incluso con otros niños. El progreso de Cristina en ciertos aspectos ha sido enorme. Y sin embargo ninguno de estos avances ha sido por realizar algo extraordinario. Casi todos han sido haciendo cosas normales, como jugar con su hermana.
Mostrando entradas con la etiqueta Leyre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyre. Mostrar todas las entradas
viernes, 27 de agosto de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
Nos lo pasábamos bien
En la guardería a Leyre y Cristina le enseñaron una canción que les gustó mucho. A Cristina incluso se la grabaron en un CD junto con otras. Más o menos decía así:
Pincho, Pincho es nuestro perrito.
Tiene dos orejas, tiene dos ojitos.
Tiene una boca grande,
y una nariz que hace así: Achisss!
Muchas noches en la cena se la cantábamos a Cristina un montón de veces alternándonos Leyre y yo.
Yo intentaba no acabar la última palabra de cada verso para ver si Cristina era capaz por lo menos de pronunciar una sílaba. Alargaba las palabras, ponía caras raras, me señalaba las orejas, los ojos. Abría mucho la boca... Pero Cristina no decía ni una sola palabra.
Sólo nos miraba y se reía con nosotros o quizás de nosotros. Supongo, que no entendía que todo ese despliegue de cantos y gestos era para que nos acompañase en la tonadilla.
Nunca conseguimos que pronunciase una sola sílaba, pero eso sí, ella y nosotros nos lo pasábamos genial.
Pincho, Pincho es nuestro perrito.
Tiene dos orejas, tiene dos ojitos.
Tiene una boca grande,
y una nariz que hace así: Achisss!
Muchas noches en la cena se la cantábamos a Cristina un montón de veces alternándonos Leyre y yo.
Yo intentaba no acabar la última palabra de cada verso para ver si Cristina era capaz por lo menos de pronunciar una sílaba. Alargaba las palabras, ponía caras raras, me señalaba las orejas, los ojos. Abría mucho la boca... Pero Cristina no decía ni una sola palabra.
Sólo nos miraba y se reía con nosotros o quizás de nosotros. Supongo, que no entendía que todo ese despliegue de cantos y gestos era para que nos acompañase en la tonadilla.
Nunca conseguimos que pronunciase una sola sílaba, pero eso sí, ella y nosotros nos lo pasábamos genial.
viernes, 22 de enero de 2010
Una conversación mañanera
Un día de vacaciones Leyre toda contenta nos cuenta que ha mantenido una conversación con Cristina nada más despertarse, aunque más que conversación fue un interrogatorio:
Leyre: -"¿Has dormido bien?
Cristina: -"Sí"
Leyre: -"¿Has descansado?"
Cristina: -"Sí"
Leyre: -"¿Has soñado con los angelitos?"
Cristina: -"Sí"
Sin embargo para Leyre ese pequeño diálogo fue toda una novedad, porque había hablado con Cristina como con cualquier otra persona.
Siempre nos hubiera gustado que Cristina nos contase más cosas de las que hace en el cole, pero hasta hace poco tiempo sólo nos contestaba: "Sí" o "No" a nuestras preguntas.
Ahora, cuando le preguntamos qué ha comido. Nos lo dice, aunque le tenemos que preguntar por cada plato: -"¿Cristina, qué has comido en el cole?, ¿Y de segundo?, ¿Y de postre?"
Algunas veces pienso que se está inventando las respuestas y para cerciorarme le pregunto por lo que ha comido en el almuerzo. Aquí ya no hay duda porque yo se lo preparo por las mañanas, y me confirma que todas sus respuestas son la pura verdad.
viernes, 15 de enero de 2010
La mejor profesora
Aunque Leyre y Cristina tienen cada una su habitación últimamente han decidido dormir en la misma. Leyre le lee algún libro, le cuenta cuentos, etc. Incluso se empeñó en que Cristina aprendiese el "Padre Nuestro".
Día tras día Leyre empieza a recitar la oración frase por frase y Cristina la repite. Al principio -yo las escuchaba desde otra habitación- pensaba que Leyre no sería capaz de terminar su ardua tarea. Y todavía más cuando tocó aprenderse la parte que dice: "...Venga a nosotros tu Reino..."
Supongo que a Cristina le sonaba mal esa frase y automáticamente la cambiaba:
Cristina: "Venga a nosotros ¡tu Reina!"
Leyre: "Reina no, Reino"
Cristina: "¡Reina!"
Leyre: "Reino, Reino"
Cristina: "Reinaaaa"
Al final, Cristina acababa riéndose porque había conseguido enfadar a su hermana que decidía dar por terminada la lección. Pero al siguiente día continuaba con su propósito inicial.
Ayer a Leyre le dolía la cabeza y fui yo el que rezó con Cristina el Padre Nuestro, prácticamente se lo sabe entero. Dicen que ninguna oración cae en saco roto. ¿Dónde irán las oraciones de Cristina? Seguro que alguna le toca a Leyre.
Día tras día Leyre empieza a recitar la oración frase por frase y Cristina la repite. Al principio -yo las escuchaba desde otra habitación- pensaba que Leyre no sería capaz de terminar su ardua tarea. Y todavía más cuando tocó aprenderse la parte que dice: "...Venga a nosotros tu Reino..."
Supongo que a Cristina le sonaba mal esa frase y automáticamente la cambiaba:
Cristina: "Venga a nosotros ¡tu Reina!"
Leyre: "Reina no, Reino"
Cristina: "¡Reina!"
Leyre: "Reino, Reino"
Cristina: "Reinaaaa"
Al final, Cristina acababa riéndose porque había conseguido enfadar a su hermana que decidía dar por terminada la lección. Pero al siguiente día continuaba con su propósito inicial.
Ayer a Leyre le dolía la cabeza y fui yo el que rezó con Cristina el Padre Nuestro, prácticamente se lo sabe entero. Dicen que ninguna oración cae en saco roto. ¿Dónde irán las oraciones de Cristina? Seguro que alguna le toca a Leyre.
viernes, 13 de marzo de 2009
En la belleza de tu silencio
La entrada de hoy es un vídeo que han preparado mi mujer, que también se llama Cristina, y Leyre.
Se trata de un pequeño cuento que explica la relación que tienen Cristina y Leyre.
El guión y toda la parte técnica ha sido realizado por mi mujer. La narración ha corrido por cuenta de Leyre. Esperamos que os guste.
Se trata de un pequeño cuento que explica la relación que tienen Cristina y Leyre.
El guión y toda la parte técnica ha sido realizado por mi mujer. La narración ha corrido por cuenta de Leyre. Esperamos que os guste.
viernes, 20 de febrero de 2009
Leyre y la Crema de Llantén
Hace tres o cuatro años su mayor preocupación era que Cristina no hablaba nada. Prácticamente todos los días nos hacía la misma pregunta: "¿Y Cristina cuándo va a empezar a hablar?"
Nosotros le respondíamos que estábamos seguros de que Cristina hablaría algún día pero que no sabíamos cuándo. Naturalmente, esta explicación no le dejaba nada convencida.
Por entonces, en verano, apuntamos a Cristina y a Leyre a una ludoteca. Los monitores les proponían actividades para realizar y así aprovechar el tiempo que estaban allí. Un día hicieron Crema de Llantén.
La monitora que estaba con los niños les explicó que entre las propiedades curativas de esta planta estaban la curación de algunas afecciones de garganta.
En cuanto Leyre escuchó estas explicaciones debió pensar que ahí estaba la respuesta a sus preguntas porque de inmediato le preguntó "¿Si le ponemos esta crema a Cristina en la garganta hablará?"
Desconozco cuál fue la reacción de la monitora si se quedó sin palabras o quizás consiguió darle una explicación adecuada.
La crema de llantén está todavía en casa. Quién sabe si en el futuro descubren que Leyre no estaba tan lejos de la realidad y que tiene muchos más beneficios de los que nos pensamos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)