viernes, 30 de noviembre de 2012

Como manda la tradición



Cristina luce orgullosa la tarta que nuestra amiga Mª Nieves le preparó para su fiesta de cumpleaños. Porque   ya es tradición  que cuando Leyre o Cristina cumplen años  Mª Nieves nos anuncie que su regalo será  una de sus magníficas tartas.

El adjetivo de "magnífica" por supuesto no lo dice ella, sino que lo decimos nosotros en cuanto la vemos. Debe tener miedo a que nos acostumbremos  y cada año se supera.

Y de hecho lo consigue. Aquí está la prueba: Fotografía de la tarta de este año antes de que fuese devorada por los asistentes a la fiesta de Cristina.










jueves, 22 de noviembre de 2012

12 años bien horneados

Hoy es el cumpleaños de Cristina y para que lo celebre en el cole estuvimos haciendo ayer a la tarde unos bizcochos para sus compañeros y profesores. El primero -que lo hizo Cristina- de chocolate. El segundo con trozos de manzana.

Después de hornearlos el resultado se ve en la foto. Pero que nadie se haga ilusiones porque a estas horas ya estarán siendo devorados.

En cambio, con la niña que aparece junto a los bizcochos nos seguiremos haciendo todas las ilusiones del mundo.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Una desilusión

Los grandes almacenes y tiendas tendrían que tener más cuidado a la hora de anunciar la Navidad. Todavía quedan muchos días y sin embargo la anuncian como si ya estuviera aquí.

Eso debió pensar Cristina cuando consiguió un panfleto de juguetes. Nos dijo su profesora que por propia iniciativa había escrito en una hoja varias cosas del catálogo pidiendo a los Reyes Magos que se las trajeran.

En casa la metimos en un sobre con la dirección de los Reyes y yo me olvidé de inmediato de la carta, hasta que por la noche la vimos pegada al cristal de una de las ventanas, que naturalmente estaba a medio cerrar.

A la mañana siguiente la carta ya no estaba y pensé que Cristina no se acordaría de ella. Pero mientras desayunaba oigo detrás de mí: -"¿Dónde están los regalos?" A lo que no pude contestar más que con la verdad: -"Cristina, mira el calendario todavía queda más de un mes para Navidad."




viernes, 9 de noviembre de 2012

Una frase con sentido

Cristina estaba terminando su tarea que consistía en hacer varias hojas de un cuaderno de actividades. (Muy buen cuaderno, por cierto) Una de ellas consistía en formar con sentido frases como en la imagen.

Ella ya sabe que, cualquier frase que se precie empieza siempre por una palabra en mayúscula y termina en un punto. Pero por más que intentase ordenar la oración siempre carecía de sentido. Le hice ver que el punto estaba equivocado así que lo taché y lo puse al lado de la palabra que correspondía.

Momentos de tensión. ¿Qué haría Cristina? ¿Todavía creería a su padre capaz de enmendar a un sesudo autor? O por el contrario ¿pensaría que mejor tendría que dedicarse a sus propios asuntos?

Por fortuna para mí, y de momento, debió pensar lo primero, porque por fin pudo terminar la tarea poniendo sentido a la frase.

lunes, 29 de octubre de 2012

Por sí misma

El martes pasado un asombrado profesor universitario me contaba que cierto alumno  le había confesado que estaba en su asignatura porque "su padre se había confundido al hacer la matrícula".

El asombro era porque se había dado cuenta que había  padres que hacían la matrícula a sus hijos. Pero a mí lo que me llamaba la atención era que el hijo echara la culpa de todo a su padre.

Cuando el otro día le mandé a Cristina que preparara el bolso de deporte para al día siguiente, me quedé gratamente sorprendido cuando al momento vino con todas las cosas que le hacían falta.

Nunca hasta entonces lo había hecho y resultó no ser tan difícil ni para ella prepararlo ni para mí pedírselo. Así que ahora tiene una nueva obligación, y tendrá que aprenderla bien para que cuando  se equivoque pueda aprender de su error.

lunes, 22 de octubre de 2012

¡No entres!

Cristina nos sorprende con su nuevo estilo para vestir. Consiste en ir de manga corta pero sin pasar frío, porque por debajo se pone camisetas de manga larga y leotardos. Es necesario decirle de vez en cuando que  se cambie de ropa porque los colores que ha escogido no son los más adecuados.

Así que el otro día -antes de ir al cole- cuando se encerró en su habitación  temí verla salir con un conjunto digno de Ágatha Ruiz de la Prada. Decidí   entrar en su habitación pero prudentemente llamé: -"¡No entres!" Hice amago de girar la manilla: -"¡No entres!"

Le hice caso y esperé hasta que salió  perfectamente vestida con el chándal del colegio.

Aunque con un estilo peculiar en el vestir, Cristina  ya va siendo una señorita. Y cuando dice -"No Entres" por supuesto hay que obedecerla.