
Senda Viva es un parque medio de atracciones, medio zoológico, situado junto a las Bardenas Reales. El año pasado estuvimos dos veces, al principio y al final del verano. En ambas ocasiones lo pasamos genial.
La primera vez que estuvimos nos dedicamos la mañana entera a dar vueltas por el parque descubriendo las atracciones y viendo los animales que pululan a sus anchas. Después de comer, Cristina ya nos dijo a dónde quería ir: - "Vamos al agua choff-choff"
Nos costó saber qué nos estaba pidiendo hasta que nos dimos cuenta que quería ir al laberinto de los chorros de agua que suben y bajan. Los chorros aparecen y desaparecen en distintos lugares mojando a todo el mundo que está dentro.
La segunda vez que fuimos nos dijo lo mismo y la llevamos otra vez. Ella se quedó dentro y nosotros fuera. Como sabíamos que disfrutaba no le prestábamos excesiva atención. Así que no nos dimos cuenta que los chorros de agua se habían parado y la gente abandonaba la atracción.
Extrañados vimos venir a Cristina y al encargado detrás de ella diciéndonos que había tocado algún botón y la atracción se había parado, además no podía ponerla de nuevo en marcha. Así que gracias a Cristina un montón de niños tendrían que buscarse otro modo de divertirse.
Nosotros, un poco apurados, también nos fuimos. Pero a última hora, cuando nos íbamos a casa vimos que los chorros volvían a hacer "choff-choff", y ya nos quedamos más tranquilos.
Este año volveremos, nosotros pondremos de nuestra parte para que Cristina no toque ningún botón, pero espero que el parque los hayan quitado de su alcance...
La primera vez que estuvimos nos dedicamos la mañana entera a dar vueltas por el parque descubriendo las atracciones y viendo los animales que pululan a sus anchas. Después de comer, Cristina ya nos dijo a dónde quería ir: - "Vamos al agua choff-choff"
Nos costó saber qué nos estaba pidiendo hasta que nos dimos cuenta que quería ir al laberinto de los chorros de agua que suben y bajan. Los chorros aparecen y desaparecen en distintos lugares mojando a todo el mundo que está dentro.
La segunda vez que fuimos nos dijo lo mismo y la llevamos otra vez. Ella se quedó dentro y nosotros fuera. Como sabíamos que disfrutaba no le prestábamos excesiva atención. Así que no nos dimos cuenta que los chorros de agua se habían parado y la gente abandonaba la atracción.
Extrañados vimos venir a Cristina y al encargado detrás de ella diciéndonos que había tocado algún botón y la atracción se había parado, además no podía ponerla de nuevo en marcha. Así que gracias a Cristina un montón de niños tendrían que buscarse otro modo de divertirse.
Nosotros, un poco apurados, también nos fuimos. Pero a última hora, cuando nos íbamos a casa vimos que los chorros volvían a hacer "choff-choff", y ya nos quedamos más tranquilos.
Este año volveremos, nosotros pondremos de nuestra parte para que Cristina no toque ningún botón, pero espero que el parque los hayan quitado de su alcance...