Hemos pasado unos días en Cambrils. Esta es la tercera vez que nos vamos de vacaciones a la playa y siempre lo hemos pasado muy bien.
Hace algunos años estuvimos en Cangas del Morrazo, fue la primera vez que Cristina se bañó en el mar. Bien por el sabor del agua o porque estaba muy fría, en todos los días que estuvimos allí nunca se mojó más arriba de las rodillas, así que, si no estaba corriendo de un lado para otro, se pasaba las horas sentada en la orilla jugando con la arena y con el agua. Algo muy tranquilizador para nosotros porque por entonces todavía no sabía nadar.
El siguiente año estuvimos en Salou y parecía que Cristina iba a repetir la historia, porque en cuanto llegó a la playa se sentó en la orilla. Pero de improviso una ola la alcanzó arrastrándola playa adentro dándole un buen revolcón, afortunadamente sin consecuencias. Pero -al contrario de lo que yo esperaba- en vez de desanimarla fue el estímulo que necesitaba para meterse al mar y dejar que las olas la zarandeasen de un lado para otro.
Algunos ratos yo mismo compartía con ella las olas y cuando ya no podía más me quedaba vigilando desde la playa porque Cristina nunca daba síntomas de agotamiento.
Este año -en las mismas playas- daba igual lo fuerte que fuese las olas ahí estaba Cristina esperándolas, y cuanto más grande eran éstas mayor era su risa.
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viernes, 23 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Unas estatuas muy simpáticas
Estos días de San Fermín, como teníamos previsto, hemos ido por Pamplona buscando "las estatuas humanas" y otros artistas callejeros.
Cristina se ha querido fotografiar con todos ellos y estas estatuas tan rígidas y estáticas han resultado ser muy simpáticas una vez que se han movido.
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