La metió en casa para jugar con ella y la dejó libre en medio del cuarto de estar. Lógicamente el pequeño insecto intentó escapar volando alto, siendo su límite el techo de la habitación.
Cristina -al no poderla alcanzar- le daba órdenes precisas: - "¡Mariposa, baja! ¡Baja! ¡Baja!" Su madre ya cansada de oír los gritos intentó que cejara en su empeño de hacerla descender: -"Cristina, la mariposa no entiende español"
Durante un momento calló Cristina para pensar cuál sería la solución al problema y la encontró de inmediato: -¡"Mariposa, down!" ¡Down! Down!..."




