El martes pasado un asombrado profesor universitario me contaba que cierto alumno le había confesado que estaba en su asignatura porque "su padre se había confundido al hacer la matrícula".
El asombro era porque se había dado cuenta que había padres que hacían la matrícula a sus hijos. Pero a mí lo que me llamaba la atención era que el hijo echara la culpa de todo a su padre.
Cuando el otro día le mandé a Cristina que preparara el bolso de deporte para al día siguiente, me quedé gratamente sorprendido cuando al momento vino con todas las cosas que le hacían falta.
Nunca hasta entonces lo había hecho y resultó no ser tan difícil ni para ella prepararlo ni para mí pedírselo. Así que ahora tiene una nueva obligación, y tendrá que aprenderla bien para que cuando se equivoque pueda aprender de su error.
lunes, 29 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
¡No entres!
Cristina nos sorprende con su nuevo estilo para vestir. Consiste en ir de manga corta pero sin pasar frío, porque por debajo se pone camisetas de manga larga y leotardos. Es necesario decirle de vez en cuando que se cambie de ropa porque los colores que ha escogido no son los más adecuados.
Así que el otro día -antes de ir al cole- cuando se encerró en su habitación temí verla salir con un conjunto digno de Ágatha Ruiz de la Prada. Decidí entrar en su habitación pero prudentemente llamé: -"¡No entres!" Hice amago de girar la manilla: -"¡No entres!"
Le hice caso y esperé hasta que salió perfectamente vestida con el chándal del colegio.
Aunque con un estilo peculiar en el vestir, Cristina ya va siendo una señorita. Y cuando dice -"No Entres" por supuesto hay que obedecerla.
Así que el otro día -antes de ir al cole- cuando se encerró en su habitación temí verla salir con un conjunto digno de Ágatha Ruiz de la Prada. Decidí entrar en su habitación pero prudentemente llamé: -"¡No entres!" Hice amago de girar la manilla: -"¡No entres!"
Le hice caso y esperé hasta que salió perfectamente vestida con el chándal del colegio.
Aunque con un estilo peculiar en el vestir, Cristina ya va siendo una señorita. Y cuando dice -"No Entres" por supuesto hay que obedecerla.
lunes, 15 de octubre de 2012
Un gran día
Por culpa, o quizás, gracias a la crisis ahora ahora voy al trabajo en bicicleta. Siempre que me voy Cristina está desayunando medio dormida, así que lo único que me dice de forma casi ininteligible es: -"Adiós papá"
Pero ese día ya había terminado su desayuno y parecía haber dormido bastante bien porque se le notaba muy animada. Como pasaba por delante de la puerta le pedí que me la abriese para que yo pudiera salir con mi bici.
Y antes de cerrar la puerta me despide con la siguiente frase: -"Cuidado papá, no caigas" cerrando la puerta a continuación. Me dejó en el rellano con la sonrisa en la boca y pensando que hiciese lo que hiciese ése ya había sido un gran día.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Pero sigues castigada
Como cualquier otro niño y a pesar de lo que se pueda desprender del blog, Cristina se porta a veces mal y entonces no queda otra alternativa que castigarle y manifestarle nuestro enfado con ella.
Ninguna de las dos cosas le gusta. Intenta que le perdonemos lo antes posible pidiendo disculpas y hasta que no le decimos que está perdonada no se queda tranquila.
Pero lo más difícil es el castigo. Tiene que ser un castigo que naturalmente le suponga una contrariedad pero que también sea fácil de cumplir por nosotros porque ella se lo intentará saltar en cuanto pueda. Pero lo más importante es que aunque la hayamos perdonado y haya desaparecido el enfado ni ella ni nosotros podemos olvidar que sigue castigada.
Así que para que se quede tranquila demostrando que no estamos enfadados con ella pero que se lo piense mejor para la próxima vez le decimos: - "Cristina, estás perdonada. Pero sigues castigada"
Ninguna de las dos cosas le gusta. Intenta que le perdonemos lo antes posible pidiendo disculpas y hasta que no le decimos que está perdonada no se queda tranquila.
Pero lo más difícil es el castigo. Tiene que ser un castigo que naturalmente le suponga una contrariedad pero que también sea fácil de cumplir por nosotros porque ella se lo intentará saltar en cuanto pueda. Pero lo más importante es que aunque la hayamos perdonado y haya desaparecido el enfado ni ella ni nosotros podemos olvidar que sigue castigada.
Así que para que se quede tranquila demostrando que no estamos enfadados con ella pero que se lo piense mejor para la próxima vez le decimos: - "Cristina, estás perdonada. Pero sigues castigada"
viernes, 14 de septiembre de 2012
Sin arrugas a la vista
- "¡Cristina, tienes que hacer la cama!" Esa orden se la hemos dato a Cristina bastantes veces durante el verano. Dependía del día, pero generalmente dejaba lo que estaba haciendo para cumplir con el mandato.
Eso sí su tarea la terminaba en un periquete, poniendo de cualquier modo la colcha a lo largo de la cama y sin preocuparse de nada más.
Así que luego había que que pasar revista a la cama sacando defectos a su displicente tarea:
- "¿Dónde está la sábana?". "¿Y estas arrugas?". "La colcha está torcida"
Cristina -que es bastante lista- sabe que si le ayudamos puede conseguir que todo el trabajo lo hagamos nosotros y poderse zafar de sus obligaciones. Así que es mejor darle orientaciones de qué hay que hacer bien para que la cama quedase presentable.
Tras varias indicaciones, que seguía al pie de la letra, la cama queda más o menos bien hecha -que tampoco uno es un experto- y sin arrugas a la vista.
Eso sí su tarea la terminaba en un periquete, poniendo de cualquier modo la colcha a lo largo de la cama y sin preocuparse de nada más.
Así que luego había que que pasar revista a la cama sacando defectos a su displicente tarea:
- "¿Dónde está la sábana?". "¿Y estas arrugas?". "La colcha está torcida"
Cristina -que es bastante lista- sabe que si le ayudamos puede conseguir que todo el trabajo lo hagamos nosotros y poderse zafar de sus obligaciones. Así que es mejor darle orientaciones de qué hay que hacer bien para que la cama quedase presentable.
Tras varias indicaciones, que seguía al pie de la letra, la cama queda más o menos bien hecha -que tampoco uno es un experto- y sin arrugas a la vista.
jueves, 30 de agosto de 2012
En el Líbano
Cristina y ella se han visto muy pocas veces, sin embargo a cada poco nos está preguntando dónde está. Incluso cuando había bombones para repartir le ha guardado uno. Aunque luego -pensando quizás que estaba demasiado lejos- prefirió comérselo ella misma.
Ayer consiguió entrar en el correo electrónico de su madre, la pillé justo cuando estaba terminando de escribir un mensaje para Elsa. Como su madre y ella comparten el mismo nombre encabezó el mensaje para que su receptora no tuviera ninguna duda de quién le escribía: -"Hola Elsa, soy Cristininita..." Y a continuación le relataba brevemente sus actividades veraniegas.
¿Qué habrá hecho Elsa para dejar ese recuerdo imborrable en Cristina? Supongo que ni ella tendrá la respuesta.
Por cierto, quién quiera conocer lo que está haciendo Elsa en el Líbano e incluso colaborar puede visitar la web de la organización.
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