Cuando llegamos al pueblo para pasar las vacaciones nos dieron la sorpresa de que habían arreglado nuestra calle, y había pasado de ser un gran bache con trozos mal asfaltados a ser una perfecta pista de patinaje.
El primer día intenté enseñar a Cristina a andar en bicicleta, al principio pensaba que le gustaba porque estuvimos bastante rato dando vueltas. Al final se cansó y se bajó de la bici dejando mis esperanzas y mi espalda un poco maltrechas.
Pero a renglón seguido encontró un patinete que teníamos abandonado y que jamás había utilizado. Y con él se ha divertido todas las vacaciones, cuando el tiempo lo permitía.
El problema era que sin decirnos nada cogía su patinete y salía sola. Iba y venía a lo largo de la calle y cada vez más lejos. Yo me quedaba en la puerta y la miraba, no muy tranquilo por los coches que pasaban. Pero supongo que de vez en cuando habrá que darle alas, en este caso ruedas, para ver cómo se comporta.
Mi agradecimiento al Ayuntamiento de Cortes por arreglar la calle, sin ellos saberlo, han contribuido a la diversión y educación de mi hija.
El primer día intenté enseñar a Cristina a andar en bicicleta, al principio pensaba que le gustaba porque estuvimos bastante rato dando vueltas. Al final se cansó y se bajó de la bici dejando mis esperanzas y mi espalda un poco maltrechas.
Pero a renglón seguido encontró un patinete que teníamos abandonado y que jamás había utilizado. Y con él se ha divertido todas las vacaciones, cuando el tiempo lo permitía.
El problema era que sin decirnos nada cogía su patinete y salía sola. Iba y venía a lo largo de la calle y cada vez más lejos. Yo me quedaba en la puerta y la miraba, no muy tranquilo por los coches que pasaban. Pero supongo que de vez en cuando habrá que darle alas, en este caso ruedas, para ver cómo se comporta.
Mi agradecimiento al Ayuntamiento de Cortes por arreglar la calle, sin ellos saberlo, han contribuido a la diversión y educación de mi hija.






