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viernes, 19 de noviembre de 2010

Con el estímulo adecuado

A Cristina le he intentado enseñar a andar en bici varias veces. Siempre sin éxito. En cuanto sentía que la bici se balanceaba se bajaba de ella inmediatamente. Daba igual que yo estuviese detrás sujetándola y que le asegurase que no se iba a caer. Otras veces en cuanto le enseñaba el vehículo su negativa era tajante.

Sin embargo mi mujer este año lo consiguió, además sin mucho esfuerzo por su parte. Estábamos en Cortes y había comprado unos huevos Kinder, famosos por las sorpresas que llevan dentro. Cristina en cuanto los vio se quiso comer uno: -"Mamá, quiero un huevo de chocolate".

A su madre se le ocurrió contestarle: -"Si quieres un huevo tendrás que andar en bici" Cristina se olvidó de todos sus miedos, cogió la bicicleta y empezó a andar. Cuando se cansó de dar pedales su madre tuvo que darle el huevo prometido.

Está claro que muchas veces necesitamos estímulos para conseguir algo, pero cuando  vienen de una madre el éxito está asegurado.

viernes, 29 de octubre de 2010

Una visita inesperada

En Cortes hay mucha devoción por su Santo Cristo y es habitual ver personas rezando ante Él. Hace un par de semanas acudimos a la Iglesia del pueblo porque se celebraban las bodas de oro de unos familiares.

Cristina vio enseguida a un señor rezando ante el Crucifijo y de inmediato se arrodilló al lado del hombre. Y ahí estuvo unos segundos mirando a la figura.

Realmente si se arrodilló fue porque le llamó la atención el hombre, pero aunque así fuera, seguro que al Santo Cristo su visita no le pasó desapercibida.

viernes, 15 de octubre de 2010

Casi todos contentos

Quizás el problema menos conocido de los niños con autismo son sus rabietas, algunas de ellas antológicas, y Cristina no iba a ser una excepción. Cuando tocaban en público yo terminaba pidiendo que la tierra me tragara. Gracias a Dios no me tragó porque a todo se acostumbra uno y, como  todo, poco a poco van pasando. Aunque algunas veces Cristina se acuerda de ellas pero no tienen nada que ver como cuando era pequeña

Todavía en las fiestas de Cortes volvíamos a casa después de dar una vuelta, Cristina ya se había adelantado y estaba delante de un carro de chucherías hablando al vendedor: "-Señor, quiero una bolsa de patatas"

Llegué justo en el momento en que el dependiente le extendía la bolsa de patatas, y me dio tiempo a decirle: -"Cristina, no cojas las patatas" Cristina no me hizo el menor caso y el dependiente tampoco, porque la primera seguía pidiendo las patatas y el segundo  se las seguía ofreciendo.

Visto el panorama, y temiendo lo peor, ya había metido la mano en el bolsillo para sacar el dinero y pagarle, pero seguí insistiendo y esta vez se me ocurrió darle una razón por la que no podía coger las patatas: -"Cristina, no cojas las patatas. No tienes dinero"

Por fin se convenció. Debió de darse cuenta que tenía razón y que no las podía pagar. Nos alejamos del carro; además yo muy contento por el dinero ahorrado y por la reacción de Cristina. Quizás el vendedor no quedó tan feliz.

viernes, 8 de octubre de 2010

Una cara muy seria

Las fiestas de Cortes continuaron hasta el fin de semana pasado. De nuevo fuimos con Cristina a que se montase en los caballitos.

Le di el dinero necesario para que acudiese a la taquilla a comprarse la ficha. En la taquilla, una señora  con cara muy seria, casi de malas pulgas, expedía las fichas. Cristina se acercó y le dejó el dinero sin decirle nada.

Así que tuve que entrar en escena bajo la mirada impertérrita de la taquillera:

Yo: -"Cristina, dile a la señora que quieres una ficha, por favor"

Cristina: -"Señora, quiero una ficha por favor"

Yo: -"Mira a la señora cuando le hables" Porque a todo esto, Cristina estaba absorta mirando como los caballitos daban vueltas.

Esta vez Cristina miró a su interlocutora y repitió su petición.

Mientras, la señora de la taquilla había estado mirando a Cristina sin pestañear ni cambiar su cara de malas pulgas. Al final cuando Cristina cumplió con todo lo que le mandaba, le sonrió, le dio la ficha que pedía  y le dijo: -"Toma niña, y una ficha de regalo"

Seguro que la señora de la taquilla habrá pasado muchas horas dentro de ella, y habrá vendido miles de fichas a miles de niños. Yo pienso que además de vender también habrá aprendido mucho, tanto como para saber que cómo agradecer el esfuerzo de Cristina.

viernes, 9 de abril de 2010

Nos volvemos más contentos

Hemos pasado las vacaciones en Cortes (Navarra) Durante estos días hemos acudido con Cristina a los Oficios que con motivo de la Semana Santa se han celebrado. El Sábado Santo, durante la Misa se encienden unas velas que portamos todos los que asistimos.

Naturalmente Cristina tenía su vela y también la encendió. No estaba muy seguro se su reacción, porque podía ponerse a cantar "Cumpleaños feliz" y  soplar todas las velas que hubiera a su alrededor.

Sin embargo, no fue así, encendió y apagó la vela cuando la celebración lo requería, y estando muy tranquila  durante toda la Misa.

Cada vez podemos hacer más cosas en familia. Pero todavía no habíamos intentado ir todos juntos a Misa cada Domingo. Quizás la Semana Santa no fuese el momento más idóneo para llevarla -las celebraciones suelen ser más largas de lo habitual- Pero una vez más Cristina nos sorprende, y ha conseguido que volvamos de las vacaciones más contentos de lo que nos fuimos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Cada vez más cerca



La de la foto es Diana, la perrita de mi cuñada Gemma. Y aunque parezca lo contrario seguramente no habrá hecho nada malo en su ya larga vida. Por eso nos aprovechamos de ella para disfrazarla del modo que aparece. Sin embargo Cristina, como al resto de los perros, le tiene un miedo atroz y no permite que se le acerque.

La última vez que estuvimos en Cortes, una tarde nos quedamos en casa solos nosotros dos. Yo me quedé tirado en el sofá y Cristina se fue a hacer de las suyas.

Al rato le oigo gritar desde la calle. Corriendo fui a ver qué ocurría. Había salido a pasear con su patinete dejando la puerta abierta, momento que aprovechó Diana para escaparse de casa.

Así que me encontré con la siguiente escena: Diana en medio de la calle, un coche que no podía pasar sin atropellarla y Cristina gritando al animal para que se apartara. Todo ello a prudente distancia para que ni el coche ni Diana le tocasen.

Puede que Cristina viva en su propio mundo, pero de vez en cuando nos damos cuenta que no está tan alejada del nuestro, e incluso más cerca que nosotros mismos. ¿Porque quién es capaz de  preocuparse por algo que no puede ver ni en pintura?

miércoles, 8 de abril de 2009

Cristina invita a su profesora


La foto de arriba está hecha en Cortes (Navarra), el pueblo de mi mujer, un poco más allá de Tudela y pegando a Zaragoza. Allí es donde vamos a ir a pasar las vacaciones de Semana Santa.

A Cristina le encanta. Desde el verano está repitiendo una y otra vez que quiere ir a Cortes, así que por fin le podemos dar lo que pide. Le gusta tanto que ayer incluso invitó a Mamen, su profesora en el colegio.

Nos ha contado Mamen, que estaba riñendo a algún otro alumno, entonces se acercó Cristina y le dijo: "Tranquila, Mamen, tranquila. No te preocupes"

Mamen, en vez de afearle su intromisión le explicó que estaba enfadada y que por eso reñía al otro niño. Cristina lo debió entender perfectamente, pero también debió pensar que a Mamen, como a muchos de nosotros, le vendrían bien unos días de descanso, así que poniéndole suavemente la mano en la cara le preguntó: "¿Quieres ir a Cortes?"

¿Quién se puede negar ante esta proposición? Si Mamen viene al final a Cortes, quizás no descanse todo lo que quiera, pero haremos una buena costillada en su honor.

P.D.: Espero que todos los que leáis este blog podáis tener vuestras merecidas vacaciones