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martes, 19 de abril de 2011

Un buen recibimiento

Cristina estuvo ayer  con dolor de tripa y se pasó todo el día tumbada sin prestar atención a nada, o eso es lo que parecía

Cuando volví ayer a la tarde de trabajar, estaba tirada sobre el sofá. Le pregunté que tal estaba y no me contestó nada. Cuando me senté al lado suyo me preguntó: -"¿Dónde has estado?" Le contesté que había estado trabajando y pareció darse por satisfecha.

A mí me pareció que su pregunta fue una manera de decirme que me había echado de menos. Mejor recibimiento no me podía esperar.

viernes, 25 de marzo de 2011

Para entenderlo mejor


Dicen que la mente de las personas con autismo es diferente y difícil de comprender. Puede ser cierto, pero aquí va un ejemplo para intentar explicarlo:

Si alguien recién levantado por la mañana acude a desayunar y se encuentra una caja de donuts como los de la foto sobre la mesa de la cocina ¿Qué haría? Esto mismo es lo que le sucedió a Cristina el otro día.

 Yo había ido a Madrid en un viaje rápido, como iba a llegar a casa a última hora de la noche compré unos donuts para que la mañana siguiente mi mujer y las niñas desayunasen como reinas.

Por mañana, la más madrugadora -como siempre- fue Cristina. Le enseñé la media docena de bollos de diferentes colores bien colocados en su caja. Especialmente para ella  había  dos bañados en chocolate.

Como yo esperaba abrió lo ojos de par en par y su cara de sueño se le iluminó de inmediato. Pero su reacción no fue la que yo esperaba: -"¡Feliz cumpleaños para mis amigos!" Y empezó a enumerar  a 6 compañeros de su colegio mientras señalaba uno por uno cada pastelillo.

Yo estaba literalmente con la boca abierta, viendo que no devoraba sus donuts de chocolate. Al final le pregunté: -"¿Y qué vas a desayunar tú? Su rápida respuesta: -"Ositos de chocolate"

De todos modos insistí, porque no podía creer que prefiriera repartir semejante botín entre sus amigos: -¿"Cristina, estos donuts para quién son?" De nuevo volvió a decirme los nombres de sus amigos y amigas. Insistí más, -"¿Y tú cuál te vas a comer?" Por un momento pensé que flaqueaba, pero no, porque volvió a su idea primera: -"Ositos de chocolate"

A la hora de irse al cole hubo que salir corriendo y ya no se acordó de los bollos dejándoselos en casa.

¿Se entiende mejor ahora?

viernes, 25 de febrero de 2011

¡Pillado!

A los niños con autismo les cuesta entender las bromas y pequeñas mentiras. Cristina cada vez las gasta más a menudo. El problema es que las planifica, elabora y ejecuta a la vista de su presa. Por tanto al que le toca "sufrir" la broma únicamente debe poner cara de sorpresa y aguantar la burla de Cristina: -"Ja,Ja, ¡Te he pillado!

Pero el otro día fuimos a casa de mi madre. Yo me quedé en el pasillo hablando con alguien y no me fijé que hacía Cristina. Al rato desde el cuarto de estar  veo que Cristina me llama y me hace señas para que me acerque. Su sonrisa malévola me tendría que haber hecho sospechar algo.

Cuando intenté moverme no pude, por medio de una cinta de llevar colgado el móvil me había enganchado el cinturón a una puerta. Tardé un par de segundos en comprender qué estaba pasando, para entonces Cristina ya se estaba regocijando de su éxito.

Siempre me han gustado sus bromas, porque denotan que ha habido una asociación de ideas y además porque por un tiempo ha tenido que pensar en otra persona aunque sea para reírse de ella.

viernes, 22 de octubre de 2010

Cuando lo malo es bueno

No tendría Cristina todavía los 3 años y le habían hecho todo una serie de pruebas médicas porque nosotros ya le habíamos notado que algo no iba bien.

Por un tiempo tuvo la costumbre de coger la escobilla del baño y jugar con ella. Yo me enfadaba y se la hacía dejar otra vez en su sitio.

Al poco tiempo volvía a cogerla y si yo no me daba cuenta, me tocaba con ella en el brazo o en la espalda, para que me diera cuenta que la había cogido, y yo vuelta a reñirle. Sinceramente era incapaz de comprender porque además de no obedecerme  me retaba de aquella forma.

En las primeras reuniones que tuvimos con los psicólogos para hablar de Cristina yo -como rasgo negativo- les comenté la historia de la escobilla, esperando una típica reacción por su parte: "Eso es muy poco sano", "Tendréis que explicarle que no se puede coger", etc.

Sin embargo, creo que eran dos personas las que estaban con nosotros, al unísono dijeron: -"¡Qué bien, eso es muy bueno!" Así que una actitud tan negativa de repente pasaba ser de lo más positiva. Luego he entendido que con la escobilla de una u otra forma se daba cuenta de mi presencia en su mundo.

Lo de la escobilla  duró muy poco tiempo, definitivamente dejó de jugar con ella. Aunque fuese una cosa positiva mejor así. Había muchas otras cosas en casa con las que podía jugar y llamarme la atención.

viernes, 4 de diciembre de 2009

A veces cambiar no es malo


Cuando Cristina era mucho más pequeña pasaba de mí olímpicamente. Yo le hablaba, y ella resbalaba su mirada a través de mí demostrándome -sin necesidad de  palabras- que cualquier cosa de las que había visto era más interesante que yo.

El sábado pasado nos fuimos al cine, íbamos todos. Como llegábamos tarde mientras Leyre, Cristina y su madre subían en ascensor para coger sitio en la cola, yo subía por las escaleras para  sacar dinero y comprar las entradas. Cuando Cristina me vio subir, me llamó para que fuera con ellas. Al decirle que no, exclamó: -"¡Voy a buscar a papá!" e intentó correr hacia las escaleras para venir conmigo. Unos y otros le hicimos ver que mejor era subir por el ascensor, pero se quedó llorando llamándome pensando que yo me iba hacia otro lugar.

Gracias a los cambios lentos pero continuos de Cristina yo he ido entrando en su vida. Aunque  también, podría ser que yo hubiera cambiado mucho más que ella hasta conseguir que me tuviera en cuenta.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Un bocadillo de Nocilla para celebrarlo


La semana pasada tuvimos la suerte de conocer a Erik y a su madre Anabel. El primer día que vinieron a casa Cristina no les hizo mucho caso. Menos mal que estaba Leyre y Erik pudo jugar con ella.

Por suerte pudimos quedar para otro día, y salir a pasear. Ya Cristina le prestó más atención a Erik, incluso formaron equipo para rechazar un ataque de manzanas lanzado por algunos críos del barrio.

Luego celebraron el encuentro dando cuenta de sendos bocadillos, de Nocilla para una y de Nutella para otro. Que es lo mismo, pero a las cosas importantes hay que llamarlas por su nombre.

Todos los padres y madres con niños con autismo que he conocido tienen una cosa en común: el entusiasmo por ayudar a sus hijos a aprender y a valerse por sí mismos.

Pero el entusiasmo de Anabel es excepcional, porque además nos lo transmitió a nosotros.

viernes, 23 de enero de 2009

Este soy yo


El de la imagen soy yo. Cristina cada viernes trae a a casa los trabajos que ha hecho durante la semana en el colegio. Y un día, justo hace ahora dos años, trajo este dibujo que fue el primero que hizo sobre mí.

Las personas que me conocen dirán enseguida que no me parezco en nada, y es verdad. Yo no soy tan guapo, ni tan delgado, ni estoy siempre tan contento. Aunque sí que todavía tengo un poco más de pelo.

Pero a mí, por supuesto, todo eso me dio igual. Porque en cuanto lo vi me gustó tanto que lo plastifiqué y me lo he guardado para mí.

Siempre nos habían dicho que intentáramos que Cristina nos pidiese ayuda para que se diera cuenta que había otras personas a su alrededor. Por eso poníamos las cosas que más le gustaban fuera de su alcance. Pero muchas veces cuando nos llamaba para solicitar ayuda, yo no sabía si realmente entendía a quién llamaba o simplemente para ella eran unas palabras que al decirlas obtenía lo que quería.

Yo, y supongo que la mayoría de las personas, no estamos seguros de algo importante hasta que no lo vemos por escrito. Así que, cuando vi por primera vez este dibujo estuve seguro de algo: "Mi hija ya sabe que existo. Lo tengo por escrito."

sábado, 17 de enero de 2009

El día de Reyes


De momento es muy difícil que Cristina venga a Misa con nosotros, porque o bien estaría corriendo entre los bancos o bien, empezaría a relatar a todos los asistentes una y otra vez alguna escena de su película favorita.

Así que, el día de Reyes esperé con ella fuera a que terminara la Misa para entrar luego y que pudiera besar al Niño Jesús. Justo entonces salían los Reyes Magos. Cristina en cuanto los vio se abrazó a ellos uno por uno, como si los conociera de toda la vida. El Rey Melchor, incluso se paró y le puso la corona, momento que aprovechamos para sacar esta foto.

A Cristina en el colegio le han explicado quiénes son los Reyes Magos y ella se ha aprendido sus nombres, pero todavía no los asocia con los regalos que le aparecen junto a sus zapatos.
Mientras iba abrazando a cada Rey, quizás ellos pensaban que los abrazaba para agradecerles sus regalos, pues no, su abrazo era mucho más desinteresado. Es más, si hubieran sabido qué difícil es que Cristina muestre su afecto hacia alguien hubieran pensado que el regalo se lo habían traído a ellos.