viernes, 25 de junio de 2010

Feliz verano

Cristina, mi mujer, una vez más mejora las entradas de este blog con un nuevo vídeo. Esta vez Cristina  os desea a todos que paséis unas felices vacaciones.. Ya sé que hay mucha gente que vive en la otra parte del mundo donde ahora no es verano y les daremos un poco de envidia. Pero al final todo llega...

viernes, 18 de junio de 2010

Soltar la mano

Hace algunos años el propósito principal que teníamos con Cristina era que en la calle fuera con nosotros de la mano. Realmente era casi imposible que nos acompañase andando, casi siempre teníamos que ir corriendo detrás de ella.

Poco a poco fue consintiendo en que le agarrásemos la mano y daba gusto llevarla porque nos la cogía con fuerza.

En la última reunión del curso, en el cole nos han comentado que se notaba que a Cristina la llevábamos mucho de la mano. Aunque yo me siento muy orgulloso de llevarla así, les tuve que dar la razón porque ya empieza a ser mayorcita.

Ahora aquella primera victoria de conseguir que nos diera la mano y que para nosotros fue todo un logro, ha resultado ser mucho más que eso, porque únicamente fue el primer paso para que ahora nosotros se la podamos soltar. Ella parece estar preparada. ¿Lo estaremos nosotros?

viernes, 11 de junio de 2010

Un desayuno normal

El final del curso siempre es duro, todos estamos más cansados y la simple tarea de preparar el desayuno ya se hace pesado. Y eso que no es nada del otro mundo, porque únicamente -yo soy el encargado de hacerlo- se trata de calentar la leche y que cuando se levanten mi mujer y las niñas se encuentren las madalenas y galletas encima de la mesa.

Esta mañana Cristina se ha levantando bastante temprano y todavía no había preparado nada, así que le he dicho que me esperase que me iba a duchar y luego desayunaríamos juntos. Pero mientras me estaba duchando  oía sonidos sospechosos en la cocina y ya esperaba lo peor.

Cuando por fin he llegado a la cocina, Cristina me ha recibido con un "¡Tachán!" señalando la mesa. Ella sola había preparado el tazón con la cantidad de leche que cada uno tomamos y me estaba esperando para desayunar.
Tras darle las gracias y felicitarle por su iniciativa hemos desayunado los dos solos, y así un desayuno tan normal ha hecho que el día empiece de forma especial.

viernes, 4 de junio de 2010

Rituales de Roland Garros

Quién vea estos días cualquier partido de tenis de los que están poniendo en la tele -ahora toca Roland Garros- se puede dar cuenta de los rituales que sigue un jugador de tenis.
Muchos entran a la cancha  con la misma pierna, otros no pisan las líneas blancas, otros antes de sacar la pelota se atusan el pelo, se golpean las zapatillas, miran siempre hacia el mismo sitio... Algunos sólo tienen una de estas costumbres, otros tienen varias que repiten siempre y además en el mismo orden.

Los locutores de la tele dicen que todos estos rituales "dan seguridad al jugador". Que es lo mismo que nos dice el especialista que visita regularmente a Cristina, cuando le decimos, por ejemplo, que le gusta tener algunos juguetes colocados en el mismo sitio y muchas veces se enfada si se los cambiamos.

Todas esas manías parecen en ocasiones sin sentido, en el caso de Cristina algunas han ido desapareciendo por sí solas, mucho tiene que ver que no le hemos dado gran importancia.

Además, si  ante miles de personas, todo un jugador profesional de tenis  es capaz de representar toda una serie de extraños y precisos movimientos, sólo porque piensa que le van a ayudar a ganar con más razón lo tendrá que hacer mi hija para enfrentarse a un mundo que muchas veces no entiende.

viernes, 28 de mayo de 2010

Un monstruo en la bañera

En la foto, Cristina después de darnos un buen susto simulando ser un monstruo.

Ahora, Cristina cuando le toca ducharse tiene por costumbre encerrarse en el baño, preparar todas las cosas, desvestirse y finalmente se mete en la bañera. Entonces nos llama para que vayamos a ducharla y darnos la sorpresa de que ella sola se ha preparado.

El día de la foto hizo lo mismo, pero tardaba tanto en avisarnos que nos empezó a extrañar, cuando llamábamos a la puerta respondía: -"Espera". Así una y otra vez

Por fin nos comunicó que ya estaba preparada: -"Mamá, cuenta 5" Así que mientras su madre contaba, oíamos como el cerrojo de la puerta se descorría y la mampara de la ducha  se abría y se cerraba.

Cuando finalmente conseguimos entrar, el espectáculo era "dantesco", mi espuma de afeitar -que yo había dejado olvidada sobre el lavabo- decoraba gran parte de las paredes y puertas.

Tragué saliva viendo la que se me venía encima. Mientras, veíamos la silueta de Cristina detrás de los cristales. Cuando descorrimos la mampara nos recibió con el grito de "Soy un monstruo" y dándonos un susto de muerte, con su cara y manos cubierta con la espuma de afeitar.

Yo no me libré de limpiar el baño, pero la elaborada broma de Cristina nos hizo terminar a todos de buen humor, porque siempre es una alegría que Cristina cuente con nosotros aunque sólo sea para gastarnos una broma.

viernes, 21 de mayo de 2010

Una lección de Inglés y de algo más


Estos días he terminado mis clases de Inglés por este curso. Alguna veces  intentaba practicar con Cristina, algo que no le gustaba nada, porque cuando oía algo en este idioma gritaba: -"¡En español!"

Pero poco a poco lo va soportando mejor. Ya casi sabe contar hasta 20, y el otro día le estuve diciendo los colores para que le fueran sonando, yo se los decía y ella los repetía como un lorito. Incluso, muy satisfecho de mis lecciones, me animé a decirle otras palabras que he ido aprendiendo

Pero el sábado íbamos con prisa por la calle Cristina, Leyre y yo. De repente Cristina me empezó a decir: - "Papá: Yam, Yam..." No le presté ninguna atención, pero me sorprendió que fuera lo que fuera me estaba diciendo no me lo dijese bien, y así se lo recriminé.

Más tarde, cuando volvíamos a casa, se explicó mucho mejor para que yo lo entendiera: -"Papá, en Inglés yam". Por fin caí en la cuenta, me estaba diciendo en inglés que saltara: "Jump" Así que nos pusimos a saltar en la calle.

Una mente tan abierta como la de Cristina a veces tiene que luchar contra mentes cerradas como la de su padre. Menos mal que no ceja en el intento.