sábado, 18 de septiembre de 2010

El Corte Inglés

Nunca hemos sido habituales del Corte Inglés y cuando abrió en Pamplona, hace algunos años, tampoco fuimos corriendo a verlo. Pero sí que aprovechamos alguna de las actividades que hicieron para celebrar la apertura.

En la plaza de enfrente pusieron una especie de pista por la que después de subir andando, los niños se podían deslizar con unos grandes neumáticos a la idea de trineos.

Llegamos allí Cristina, Leyre y yo. Vimos como se resbalaban otro niños y tras pensarlo varias veces decidí intentar que Cristina disfrutara también de la atracción.

Tuvimos mucha suerte porque apenas había cola y Cristina que no le gustaba nada esperar no lo tuvo que hacer. Vino a buscarla un monitor para subirla hasta arriba. Y yo con excesiva preocupación le dije que tenía autismo y que quizás no se quisiera montar.

Subió Cristina hasta arriba, y siguiendo las indicaciones del monitor se montó en el neumático, y tras un divertido viaje llegó a su destino, es decir, lo mismo que cualquier otro niño de los que ahí estaban.

Y aún sin ser habituales del Corte Inglés, hay que reconocer que ellos también tuvieron algo que ver con nosotros, porque en aquel día empecé a darme cuenta de que Cristina podía divertirse como cualquiera.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Manicura y pedicura

Cuando Cristina era mucho más pequeña, mi mujer tenía que esperar que se durmiese para cortarle las uñas de las manos. A mí se me ocurrió pensar que eso no podía seguir así, y que algún día se tendría que acostumbrar a que se las cortásemos cuando estuviera despierta, y ése fue mi propósito.

Después de bañarla, por la noche, era cuando tenía la hora fijada.  Le enseñaba las tijeras y le decía: -"Cristina vamos a cortar las uñas". Empecé cortándole sólo la de un dedo, cada día uno distinto. La tarea resultó más difícil de lo que pensaba, al ver la escena cualquiera diría que además le estaba cortando los dedos.
Poco a poco se fue acostumbrando, y poco a poco fui aumentando el número de dedos a los que les cortaba las uñas.

Después de cierto tiempo y mucha paciencia conseguí cortarle todas las uñas de las dos manos sin un grito de protesta. Y ya estaba a punto de levantar los brazos en señal de victoria, cuando me di cuenta que en los dedos de los pies también tenia uñas...

sábado, 4 de septiembre de 2010

Unas fotos



En el cole de Cristina todos los años a principio de curso fotografían a  los alumnos por clases y luego mandan a los padres un libro con todas la fotos.

Cristina ya lleva varios años en el mismo colegio. El primer año que estuvo allí, en la foto aparece con cara de pocos amigos y haciendo amago de querer irse, pero se nota que alguien que no aparece en el plano le impide que se escape.

Los siguientes años en cada foto que nos mandan, Cristina se ve cada vez más integrada y más contenta. Y ya nadie le tiene que sujetar para que aparezca en la escena.

Las dos fotos que aparecen en esta entrada corresponden a su primer año en el colegio, y al finalizar el curso pasado respectivamente.

En la primera, aparece por que la sujetan y en una esquina de la fotografía. En la segunda aparece entre sus compañeros de clase sonriendo feliz.

Las fotos únicamente recogen el momento en que se hicieron. Pero a mí me gusta mirarlas, por lo que muestran, y también por lo que no muestran: Mucho trabajo y mucho cariño por parte de todos los que estamos con Cristina. Seguro que las fotos de este curso son todavía mejores.

viernes, 27 de agosto de 2010

Jugando juntas

El otro día paseando con Leyre y Cristina pasamos por el lugar donde hace pocos años había habido un parque con columpios,  y así se lo dije a Leyre: -"¿Te acuerdas de los columpios que había aquí? Aquí fue donde Cristina jugó contigo por primera vez"

Leyre se acordaba de los columpios pero no de que había jugado con su hermana. Yo también casi lo había olvidado, pero todavía lo recuerdo como uno de los primeros progresos de Cristina. Y también me acordé de lo que disfrutamos los tres, ellas jugando y yo mirándolas.

Ahora al cabo de los años vemos casi con normalidad que Cristina juegue con su hermana e incluso con otros niños. El progreso de Cristina en ciertos aspectos ha sido enorme. Y sin embargo ninguno de estos avances ha sido por realizar algo extraordinario. Casi todos han sido haciendo cosas normales, como jugar con su hermana.

viernes, 20 de agosto de 2010

Cristina también se equivoca

Hemos pasado una semana en mi pueblo en el que siempre los vendedores ambulantes pasan ofreciendo cada cuál su mercancía. Un día le tocó a la vendedora de congelados. Acudimos a su encuentro Cristina, mi madre y yo.

Como ya había varias señoras esperando comprar nos pusimos a la cola. Cristina -a través de los cristales de la furgoneta- ya vio algo que le gustaba y de inmediato lo exclamó: -"¡Judías! ¡Papá, quiero judías!"  Le dije que no era nuestro turno y tuve que explicar a las asombradas mujeres que a Cristina le gustaban mucho las alubias verdes.

Cristina, seguía impaciente pidiendo "Judías". Por fin me extrañó su fervor por esa legumbres, que le gustan pero no para tales demostraciones de entusiasmo.

Me acerqué a la furgoneta y mirando donde señalaba, vi que en realidad no quería judías, sino "Gulas" Tras la risa general se las compramos y esa noche cenó como una reina.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Así es más divertido

El primer día de playa les compramos a Leyre y Cristina una pelota. Jugábamos los cuatro a varios juegos que nos enseñó Leyre y en los que Cristina participaba con normalidad.

Otras veces jugaba yo solo con Cristina, en estas ocasiones yo le tiraba la pelota, pero ella en vez de devolvérmela me la tiraba lejos de mi alcance. Muy divertido, aunque sólo para ella que veía con regocijo como tenía que ir a buscarla.

Pero todo el mundo tiene un límite y ya enfadado le dije: "¡Cristina, estoy aquí, así que tírame la pelota aquí!" Y a partir de entonces ya empezamos a disfrutar los dos con la pelota, pasándonosla de uno al otro aprovechando para hacer cabriolas sobre las aguas.

Y hasta me pareció que Cristina disfrutaba más jugando así, que no de la otra forma donde sólo jugaba ella.